De este pez de aguas gélidas, tan distantes del Caribe, nacen
varios de los más arraigados platos de la culinaria puertorriqueña.
Históricamente el bacalao llegó a nuestros mercados salado y deshidratado. Pero
desalado en agua - operación que le devuelve la humedad y su excelente sabor -,
el bacalao ha acompañado y se ha incorporado en casi todos los alimentos que
fueron conformando nuestra agricultura y nuestra alimentación mestiza: con chayote y huevo para hacer alboronía; con berenjenas;
con viandas aliñadas; en arroz con bacalao o en sopón.
Preparado
con sofrito, tomates, pasas,
alcaparras, patatas y vino, algunas cocinas de incierta ascendencia vasca le
han venido a llamar a la vizcaína,
ciertamente muy diferente a como se
prepara en Vizcaya. En las cocinas más simples este plato se ha llamado siempre bacalao guisado. Con cebollas,
pimientos, huevos hervidos, aceite y vinagre se le conoce como serenata.
Con harina de trigo desleída en agua, añadiéndole tomates
picaditos, recao, ajíes dulces, cilantrillo y algo de manteca de achiote, es
decir sofrito, se hace la mezcla para
preparar bacalaítos en las freidurías de Piñones.
Pero
hay algo desconocido de la culinaria isleña del bacalao. Y es que en Puerto
Rico, cuando se piensa en bacalao como alimento, normalmente se
piensa en un solo pez. Pero si nos fijamos con cuidado en las etiquetas y en
los precios de lo que en los hipermercados compramos como bacalao, nos daremos
cuenta de que no todo lo que nos llevamos a la despensa es bacalao bacalao (valga la redundancia).
Existen al menos cuatro variedades de la familia del
bacalao: el bacalao atlántico (Gadus
morhua, que en Puerto Rico provenía de la mares de la penísula de Gaspé, en
Quebec), el róbalo (Melanogrammus
aeglefinus, en inglés conocido como haddock),
el abadejo (Pollachius virens, en
inglés conocido con el nombre de pollock),
y la merluza roja (Urophicis chuss, conocida como hake).
Aun perteneciendo a la misma familia, cada uno presenta cualidades diferentes
en cuanto a textura de su carne, contenido de agua, aceite, sabor y forma de
secado. El Gadus morhua presenta la
menor cantidad de aceite, y se deshoja en láminas brillantes y claras. Además
su sabor es mucho más delicado.
Hoy
día el consumo de todos los pescados salados en Puerto Rico se encuentra
alrededor de 2.94 libras anuales por persona. Se importan 11.2 millones de
libras anuales, y de éstas, sólo 0.47 pertenecen al bacalao bacalao. El resto las proveen el pollock – primero en el “estanding”- y los parientes del bacalao y
el pescado seco y salpreso.
Andemos con cuidado para que no nos peguen un palizón en
algún restaurant asegurándonos que el
bacalao que sirven es el bacalao de Gaspé, y no haddock de la China. En
esta Cuaresma, no todo lo que brillará
en nuestra mesa será el inigualable Gadus
morhua, el pez de las aguas gélidas.
Me pregunto lo siguiente. Andando el tiempo ¿habrá de
modificarse el famoso refrán “te conozco bacalao aunque vengas disfraza`o” para
decir, “te conozco pollóck aunque te
pinten de bacalao”?
No hay comentarios:
Publicar un comentario